Parece que cuando empieza el año uno quiere hacer las cosas mejor, asentar nuevos hábitos, plantearse retos y dedicar más tiempo a lo que realmente nos gusta. Llevo años escribiendo mi decálogo del año y este lo tengo pendiente: el primer punto va a ser coger la bici más, desde el otoño he hecho pocos kilómetros, me he permitido vaguear un poco con ella.

 

 

Con este espíritu de envite y de hacer las cosas mejor, hoy quiero impulsar todo lo referente a la bicicleta. Viviendo en Madrid, con un tráfico terrible, las nuevas medidas de movilidad y la contaminación están ahí pisándonos los talones todos los días. Es necesario que veamos que el problema no son las medidas tomadas desde las instituciones sino que el obstáculo somos nosotros. Es absolutamente imposible pretender entrar todos en el centro de las ciudades para poder guardar los paquetes en el maletero, ¡va a ser que no!

Esta mañana, en un evento sobre El futuro de las ciudades, he sentido mucha envidia cuando Isabel Porras de la Cooperativa Santa Cleta, dedicada a promover la bicicleta en Sevilla, nos contaban como allí hay setenta mil desplazamientos diarios, de ellos el cincuenta por ciento han sustituido al coche. En los años previos a la crisis, la casualidad se hizo realidad, entre otras medidas tomadas por el ayuntamiento de Sevilla varios partidos se pusieron de acuerdo y proyectaron un carril segregado de doscientos kilómetros. Se estudiaron los mejores carriles de bicicletas de Europa en aquellos años y se materializó después de tener a muchas personas en contra. Actualmente este carril es más conocido fuera de España que dentro. Vienen de otros países a visitarlo. Pioneros en algo tan actual que desconocemos en casa. Isabel nos contó también su proyecto Sin cadenas: empoderar a las personas adultas, mayoritariamente mujeres, a aprender a montar. La bicicleta como herramienta de libertad y de mejora de la autoestima. “Porque en la movilidad también se percibe la brecha del género. En mis clases el noventa por ciento son mujeres, por distintas circunstancias no tuvieron la oportunidad de aprender a montar”.

 

 

En Madrid, aunque nos falta un carril en condiciones y como dice Perico Delgado año tras año a la llegada de la Vuelta: “una falta grave para todos los partidos de la capital por no haberlo hecho posible”, arrancará el próximo abril Don Cicleto. Una plataforma con la que accedes a toda una red de aparcamientos de bicicletas –doscientas plazas– en parkings públicos vigilados, en un inició solo dentro de la M30.

Otra iniciativa sugerente para aprender a montar, interesante por el buen precio y variado horario es Mobeo, están en Matadero, Madrid. Desde aprender a mantener el equilibrio, hasta volver a coger seguridad después de mucho tiempo sin montar. Aquí nadie que quiera se queda sin intentarlo. Sería bueno estar a tono para cuando la capital se ponga las pilas y haga sus deberes. ¡Yo no pierdo la esperanza!

 

 

Es curioso como nos acordamos de momentos en bici de pequeños y cómo es algo que perdura en el tiempo. Seguro que tiene más éxito entre los millenials comprarse un bici que un super reloj. Y como ellos lo van a hacer seguro, los que tenemos que animarnos somos nosotros, los no millenials, ya que es saludable, bueno para nuestro entorno y gratis. ¿Hay algo mejor que ir en bici? Si, ir acompañado de otra bici. ¡Va por ti, Miguel Ángel!