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A raíz de la pregunta “¿dónde estabas metida antes?” que me hizo un amigo con el que coincido en varios tinglados en el ámbito ecológico y social de Madrid, hoy, aprovecho para contestarle con algo que leí hace poco de Paolo Coelho: “Así­, aquello que llamamos vida es un tren con muchos vagones. A veces estamos en uno, a veces estamos en otro. A veces cruzamos de uno a otro: cuando soñamos, o cuando nos dejamos llevar por lo extraordinario”. Hoy tengo la sensación de que después de un tiempo de entrenamiento –en el primer vagón–, donde a ratos me quedaba sentada, estoy en el segundo, directamente con las botas puestas, saltando al campo.

 

 

Desde este segundo vagón y coincidiendo con el día Mundial de los Océanos –que se celebró esta semana– me hace especial ilusión presentaros el proyecto con el que ando trabajando estos tres últimos meses. “Del Mar y para el Mar” es mi proyecto más personal y desde que me puse en marcha con él empezó a caminar de forma muy natural. “Del Mar” quiere limpiar de plásticos el Golfo de Vizcaya a través de distintos actores que están ya funcionando en el mar: cofradía de pescadores, asociaciones de sensibilización con el medio ambiente o voluntarios que limpian playas preocupados por el estado actual de nuestros mares. Con este plástico generaremos una materia prima que llamamos “plástico social” y que ofreceremos a instituciones públicas o empresas que quieran mejorar sus estándares europeos de sostenibilidad, y también a las marcas que con él quieran generar un mayor impacto positivo al medio ambiente.

 

 

Como no podría ser de otra manera, este proyecto también incluye una parte importante de impacto social, que es la generación de un producto artesano hecho con las manos de las mujeres de las cofradías. Estas mujeres, rederas desde el siglo pasado, manejan las redes y la artesanía como instrumento para ganarse la vida. Por la temporalidad de su trabajo,  podrían encontrar una forma de diversificarlo generando un producto hecho con filamento de plástico.

Una vez empecé a compartir el proyecto, se me acercó una startup que arranca desde la Universidad Mondragón y que quieren producir unos mini aerogeneradores para recarga de móviles y portátiles. Están muy interesados en que sus prototipos estén hechos con este “plástico social”. Parece que con ellos tengo todos los ingredientes para jugar en primera división aunque seamos todavía pequeños. Encantada de compartir esta sinergia con e-Lon. Cuando lo que te une es el mismo propósito es fácil llegar a acuerdos porque estás en el mismo barco, movido por un buen viento 🙂

 

 

Cuidar nuestro planeta y mantener nuestro ecosistema es lo más importante que tenemos que dejar como legado a nuestra especie. Los que me conocen bien, saben que este tema ocupa mi tiempo desde hace años. Hoy, al escribir sobre el proyecto quería ser lo más objetiva posible sin perder la pasión que tengo volcada en él y que a ratos me desborda. Hay un montón de colaboradores y personas que me están acompañando en el proceso y que cuando “Del Mar” esté ya en modo prototipo os iré presentando más a fondo.

Estoy convencida de que las empresas que se mantengan en el 2040 van a ser empresas con un modelo energético descarbonizado, ya que es imposible que sigamos así. Creo que la concienciación tiene que venir desde la empatía y no tanto desde el alarmismo extremo. Y siempre teniendo presente que no tenemos ni océanos ni tierras de repuesto a los que trasladarnos. Si no los cuidamos, no habrá donde mudarse.