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Como la vida siempre viene cargada de sorpresas y está bien aprovecharlas cuando estas son nutritivas y positivas. Comparto hoy con vosotros la empresa y el proyecto con los que he empezado a colaborar, me ilusiona trabajar en algo que creo tan necesario y con alguien que lo hace desde el equilibrio del impacto ecológico, social y económico.

 

 

Hace dos años mi madre empezó a comentarme que no quería tener la vejez que tuvo su madre: mi abuela vivió cien años y estuvo malita con una demencia sus últimos veinte años, se luchó para que se mantuviera en casa pero era insostenible, dos enfermeras de día y una de noche. Solo les quedó la opción de llevarla a una residencia. Esta historia es una más entre tantas, las personas nos hacemos mayores y en muchos casos no podemos llevar a cabo la vejez que nos hubiera gustado. Mi recuerdo de esas tardes (con sus hijas) de visita a las distintas residencias, ya que fueron muchas, es la imagen de una jaula dorada. Dicen los que saben de estas cosas: “son lugares con una inmensa falta de amor, atención y diversión”. Siempre existían profesionales con una gran vocación que hacían que todo fuera mucho mejor, también me vienen a la mente distintas mujeres comprometidas con estas personas dependientes.

La manera de poder vivir diferente una vejez, se estaba haciendo eco en la cabeza de mi madre. Un concepto que estaba funcionando en el norte de Europa y que ella quería probar. El cohousing senior es una “forma de convivencia que busca crear comunidad y vínculos de colaboración. Una comunidad de individuos que, bajo la fórmula cooperativa, convive en un conjunto residencial”.  Los vecinos deciden cómo y en qué espacios quieren vivir, dónde, en qué tipo de casa, cuánto pueden pagar y cuánto de ecológica va a ser su casa. Una vez que han diseñado sus espacios privados, comunes y públicos, es cuando los profesionales del sector entran en acción para hacer realidad los deseos del grupo.

La realidad va más allá, las posibilidades que tienen son tan diversas como las diferentes visiones y aportaciones de las personas que lo integran. Sin perder el equilibrio que respeta la privacidad y la autonomía. “Se construye, no ladrillo a ladrillo sino discusión a discusión”.

De esta manera no es cohousing:

  • Una comuna, donde la gente fusiona sus finanzas personales con las de la comunidad.
  • Una urbanización de chalets o pisos donde lo único que se comparte es una piscina o pista de pádel.

 

 

 

Y una vez contado el proyecto, solo me queda deciros que voy de la mano de  Cohousing Verde, una idea de Logica’eco, una empresa que impulsa un cambio en las prácticas empresariales, reduciendo el impacto ambiental de sus acciones mediante soluciones. Paco, Leo, Mariano, Carmen, Coco, Cristina, etc. se mueven bajo el leitmotiv: “creer que cambiando la forma de vivir podemos cambiar el mundo”,

 

 

Quien me conoce, podría intuir que esa consigna también es mía. Así es cómo nos acercamos las personas y las empresas compartiendo el mismo WHY –lo que nos inspira desde dentro hacia fuera–, aquí estamos los que nos unimos en torno al PORQUE, que da sentido a las organizaciones y energía para ponernos en marcha y seguir con toda la fuerza .

¡Encantada de compartir con ellos! 🙂