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De todos los proyectos que aparecen en mi día a día, si me observo últimamente, me doy cuenta que insisto en el mismo patrón: diseño y reciclaje pueden ir muy de la mano. Llevo meses siguiendo de cerca a Cartonlab y hoy me animo a contaros sobre esta empresa que admiro tanto por su trayectoria como por su forma de “cocinar el negocio”.

Me hablaron de ellos y tuve, desde el principio, la curiosidad de saber más sobre los tres socios que se lanzaron a montar esta iniciativa. Tres arquitectos que por una necesidad creativa más que por un tema laboral entrada la crisis deciden pasar de Moho, su estudio de arquitectura, a CartonLab, un laboratorio de arquitectura y ecodiseño con cartón. ¡Guaaaauuuu! Suena muy bien y además mucho mejor cuando ves los productos que desarrollan. Carlos Abadía, Nacho Bautista y Pablo García se conocen de la época de la universidad y comienzan a trabajar juntos presentándose a concursos, algo muy habitual en aquellos años. Al terminar sus carreras y después de vivir juntos en un piso en Madrid coinciden en Murcia, ya que todos vienen de la zona de Levante. Esto que ocurrió de manera muy natural hizo que unieran sus caminos profesionalmente.

Dos son sus fundamentales líneas de negocio: la primera, una tienda online con todos sus productos exclusivos y hechos en España, muebles, juguetes infantiles, todo tipo de artículos de decoración hechos con cartón y únicamente disponibles en su web; y la segunda, la ejecución de proyectos para marcas, aportando soluciones para ferias, stands, montajes de exposiciones, pop up, etc. La materia prima que utilizan en todos los casos tiene el certificados FSC –provienen de bosques gestionados según los criterios del Consejo de Administrador Forestal–. Solo el 5 % de los bosques tiene esta certificación, lo que da una idea del compromiso que esta empresa tienen con el medio ambiente.

En mi caso adquirí su árbol de navidad este último año. Con él solucioné mi perenne problema con los árboles de navidad: me niego a comprarme uno de plástico porque no me gustan nada y sin embargo, comprar todos los años uno natural es demasiado esfuerzo: pesa un montón al trasladarlo, hay que cuidarlo en una zona de la casa para que no se seque y después trasplantarlo en un espacio abierto, pufff, ¡demasiados años haciéndolo! Necesitaba un cambio y llegó con Cartonlab. El árbol quedó impresionante: creativo, diferente, colorido y muy ecológico. Aunque he de reconocer que a mis hijos y a sus amigos les parecía muy gracioso y excesivamente original. El tiempo les hará ver que en su casa eran unos adelantados :-).

 

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Otro asunto importante es que todos sus productos son reciclables al 100 %. En el sector de los eventos, en el que ellos participan cada vez más, desearía que se empezaran a establecer ciertas reglas y cultura de reciclaje. He tenido la suerte de participar en grandes congresos y es impresionante el nivel de consumo y desperdicio de materiales para algo tan efímero. La cantidad desorbitada, sin uso posterior, que se genera en estos grandes acontecimientos no se valora. Muchas veces he pensado cómo hacer para recoger y ofrecer a otros mercados estos decorados tan nuevos e innovadores y que así, tengan una segunda vida. Se suelen abandonar en el mismo lugar del evento y la mayoría de las veces sin reciclarse ni lo más mínimo.

Bajo el cóctel molotov de: arquitectura y crisis económica nació Cartonlab. ¡Meritazo doble para ellos! Han encontrado un camino muy interesante a seguir; el de la creatividad. Desde el 2010 llevan ya 300 eventos organizados por el mundo, ¡qué más pueden pedir! Seguro que si les preguntamos querrán muchos más proyectos para hacerse más sostenibles. Mi enhorabuena para todo el colectivo que forma parte. Os animo a que entréis en su web y cotilleéis sus cabeceros, photocalls para fiestas y muchos otros objetos creativos. Cualquier día de estos me voy a Murcia a conocerlos, además me han dicho que ahora por allí hay mucha movida emprendedora.