Hace más de 12 años que conozco bien el Barrio de Las Letras y he visto como ha ido evolucionando, seguramente al mismo ritmo que he evolucionado yo y es por eso que lo tenga un especial cariño.

La primera calle en despuntar con negocios pequeños y con encanto fue la Calle León. Sobre el año 2004, se iban jubilando los dueños de las pescaderías de barrio, los emprendedores mas osados se hacían un hueco en esos locales antiguos y descuidados, para convertirlos en exquisitos coloristas y diáfanos espacios.

Hoy me gustaría centrarme en dos proyectos muy parecidos en conceptos y sin embargo muy diferentes en su forma. Están los dos en la calle San Pedro, Teté Costure, ‘un lugar de encuentro y de creación donde la costura y la moda se convierten en un medio de comunicación no verbal un lenguaje del cuerpo, junto con otras técnicas y actividades artísticas, y el pájaro invisible, ‘un espacio de diseño donde puedes encontrar productos diferentes con un mismo estilo, es un espacio vivo, abierto a distintas actividades como talleres y cursos, es un lugar donde puedes descubrir imaginando.’

En común tienen mucho, son fundados por dos mujeres emprendedoras, en una época donde la crisis (2011 y 2012 respectivamente), era denominador común de miedo a lanzarse y no por ello dejaron de hacerlo. Parten de una pasión por el diseño, la moda y DIY (háztelo tu mismo). Imparten talleres de costura, confeccionan sus propias creaciones y lo que me parece mas valiente, apuestan por hacer lo que les gusta con absoluta convicción.

Teté Costura, lo funda Teresa Barrera, una mujer apasionada, libre y sin duda artista. Viene del mundo del teatro, y gestó su pasión por el diseño y el vestuario entre bambalinas y telones.

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Arrancó cuando nadie se dedicaba a esto en Madrid, ahora tan de moda lleno de quedadas de punto y ganchillo. En aquel momento inauguró como un cibercafé cambiando internet por la costura, por horas alquilaba una máquina de coser, y te ofrecía a un café por 7 euros. De ahí que le guste decir que son un ‘Social Couture’. Es una mujer atrevida, con muchos amigos por lo que comenta, ya que en sus entrevistas siempre sale rodeada de gente.

Le gustaría poderse dedicar más a su colección propia de ropa vintage y upcycling (transformar un objeto sin uso o destinado a ser un residuo en otro de igual o mayor utilidad).

 

Clara Abad, funda el pájaro invisible. Me ha costado mucho encontrar su apellido, será por eso que ella tiene algo de invisible. Es curioso que esta mujer tan discreta y silenciosa, haya superado ya los tres años de su negocio. Siempre apostando por productos de calidad, hechos en España, y con un diseño que te quita el hipo.

 

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Cuando entras en la tienda, te sientes bien, desprende paz, tranquilidad, y buena sintonía. Ella te deja cotillear sus cositas, y cuando menos te lo esperas, esta ahí pendiente de lo que necesitas.

 

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Imparten cursos de todo tipo , donde puedes hacer con tus propias manos cualquier cosa con imaginación y creatividad. Están bien precio, no se ha dejado llevar por el boom del momento.

¡Qué diferente tipo de emprender! Lo que esta claro es que no hay modelos estancos, en emprendedoras tan diferentes, encontramos cada uno de nosotros lo que mas se ajusta a nuestra manera de estar y de ser.

Me llevo un aprendizaje, no vale de nada coger una idea y copiarla a pies puntillas, si algo funciona y se hace sostenible es porque se ha puesto el alma y la pasión que cada uno lleva dentro, y curiosamente al final la idea no es lo más importante.